lunes, 10 de febrero de 2014

Caminando con la lengua.

Saludos, no es que tenga olvidado  el blog, sino que no he producido nada respetable para publicarse; como premio de consolación, traigo aquí un escrito a "4 manos", realizado entre tres camaradas y yo, hace tiempo que lo escribimos en una larga noche, pero sin título, después me enteré del título que se propuso pero lo tengo revuelto con el que se me ocurrió a mi, así que no recuerdo cual es el oficial.

Delirio en dos patas/Caminando con la lengua.

Era la misma tarde de siempre.  M se dirigió al segundo cubículo de la tercera fila. Observó los objetos proyectando su sombra gastada creada por la luz halógena que atravezaba el aire de ayer.

El ordenador frente a él le escupió la primera llamada del día.

Un tono. Dos tonos. Se oyo la voz suave de una mujer.

-¿Bueno?
-Buenas días señora, le habla su asesor de su empresa telefónica para ofrecerle los beneficios...

Se oyó un estruendoso ruido.

-¿Bueno? ¿Señora?,¿Bueno?

La llamada terminó.
Miró el reloj. El ordenador ya tenía listas las siguientes llamadas. Volvió a mirar el reloj que avanzaba agotando su existencia.

"Un cigarro" Pensó.
M. salió del edificio. Con el cigarrillo en la boca, buscaba su encendedor, al extraerlo del bolsillo lo tiró accidentalmente, avanzó unos pasos para recogerlo. Al levantar la mirada, a travez de la primera humareda, vió que se encontraba en medio de un grupo de gente que observaba absortamente a un orador que su charlatanería profetizaba algo sobre "un suplicio" y "un final" a lo que M. no prestó atención y decidió seguir su camino. Al dar la media vuelta, fue señalado por el charlatán que con atronadora voz profirió:

-Tu delirio será consuelo del infierno.

La mente de M. se turbo y decidió acelerar el paso y dirigirse a su decadente automóvil. Ya abordo se dijo "Es hora de drogas duras".

Recostado en la cama de su habitación, soltó el harpón para incorporarse, mientras ignoraba la llamada entrante, que el sabía, era del trabajo.
Arrancó el auto. El camino estaba despejado y sólo la estática del radio le acompañaba. Viró a la derecha y pudo observar un arbol negro, carbonizado, cuyas hojas ardían en ascuas nublando el cielo con su humo obscuro. Avanzó unos kilómetros más.
El teléfono comenzó a sonar, pero M. no pudo contestar porque era presa del pánico al observar la silueta de lo que él creía que era una cabra bípeda en medio del camino. M. aceleró.
Tras el impacto, abrió los ojos, y hallóse tirado en el suelo,  rodeado de escombros metálicos de un siniestro automovilístico, frente a el, a unos metros, observó a una mujer muerta, y a un costado de ella un teléfono celular del cual, antes de que su vida se cunsumiera, alcanzó a escuchar una voz familiar que decía: "¿Bueno? ¿Señora?, ¿Bueno?"







_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-
Y bien ¿Que les pareció?

No hay comentarios:

Publicar un comentario

"Respeto a todas las personas,no a sus ideas"
Siéntete libre de expresarte sin ofender a nadie.